Los datos económicos que se publican acerca de país al principio de un nuevo año suelen ser engañosos y contradictorios. Generalmente, las diversas dependencias de los gobiernos reportan cifras de acuerdo a un programa arbitrario sin orden aparente, donde al final se obtienen conclusiones simplistas como “vamos bien” o “relativamente estamos estables”. Sin embargo, es justamente al ordenar los datos económicos que mejor podemos entender la posición de un país en términos reales.
Es hora de que entendamos dónde exactamente está posicionado México y hacia dónde se ladea nuestra balanza económica (y por tanto política y social).
Los aspectos positivos:
•México crece por arriba de la media del G20: Como bien lo aseveró Carstens, México fue el país que más creció en el G20 durante 2011, sólo por detrás de China, India y Arabia Saudita. Esto significa que México creció más que otros países en desarrollo como Sudáfrica y Brasil, situación que ha llevado a nuestro país inclusive a ser considerado como uno de los potenciales donadores de divisas y recursos al FMI para rescatar a la economía global.
•México tiene una relación PIB/deuda aceptable: El saldo de la deuda neta del Sector Público Federal en México se ubicó en 32.4%, cifra muy por debajo del 82% que se maneja en Europa en promedio y cerca del 100% que se tiene en Estados Unidos. Esto quiere decir que las finanzas públicas están sananas, y que por tanto el déficit público (un 2.5% del PIB) no es un problema financiero que implique reestructuras financieras y mucho menos rescates, sin duda una posición envidiable para muchas potencial.
•México se mantiene entre los 15 PIB’s más altos del mundo: México se conserva como una de las 15 economías más importantes del mundo y es la segunda en tamaño en América Latina, indicador que refleja que en México la actividad económica es muy significativa.
Los aspectos negativos:
•Una PEA volcada al sector informal: INEGI reveló la espeluznante cifra que sentencia que en México la tasa de ocupación informal avanzó a 29.02% de la población ocupada. Es decir que la cifra de trabajadores informales en nuestro país llegó a 14 millones de personas (en cifras oficiales) del total de 50.3 millones reportada. Por tanto, casi 1 de cada 3 personas en México trabaja “por fuera” de la economía formal.
•El crecimiento real de México es de 0%: Más allá de las comparaciones relativas, el dato concreto es que en México el crecimiento en 2011 fue de 3.9%. La inflación sin embargo, fue de 3.82%. Haciendo matemáticas simples, observamos que el crecimiento de México real (restando la inflación al aumento del PIB) es de un virtual 0% nada glorioso, lo que indicaría que estamos estancados a nivel interno.
•Poca distribución de la riqueza y poca bancarización: El PIB per cápita de México sigue estando por debajo de Chile, Uruguay, Brasil y Argentina. Adicionalmente, en México tenemos un nivel de bancarización de apenas 26%, contra un 70% de Chile y casi 50
% de Brasil. Es decir que en México la gente tiene menos acceso al crédito y un menor nivel de vida comparado con sus pares de América Latina.
9 NOTICAS
1. La históricamente limitada flexibilidad fiscal y el bajo crecimiento del PIB constituyen debilidades crediticias en el nivel actual de calificación. Aproximadamente una tercera parte de los ingresos presupuestales totales del país todavía provienen del sector hidrocarburos, lo que hace al Gobierno vulnerable ante la volatilidad de los precios del petróleo. Además, la base tributaria no petrolera es baja, en 10% del PIB.
2. La dependencia del Gobierno de los ingresos petroleros, una vulnerabilidad estructural, es particularmente importante en el contexto actual del descenso de los precios petroleros.
3. Si el descenso en los petroprecios se mantiene, el Gobierno mexicano tendría que ajustar su inversión pública en línea con ello en 2016, como lo ha hecho en el pasado. La dependencia de los ingresos fiscales petroleros explica el hecho de que la política fiscal de México sea procíclica, lo que constituye un impedimento importante desde la perspectiva de la calificación crediticia.
4. S&P considera que los efectos tangibles de las inversiones en el sector energético en la en la actividad económica estarán por verse en varios años.
5. Las operaciones no convencionales en hidrocarburos, cuyas licitaciones se supone que se anunciarán no antes de 2016, podrían estar en riesgo si persisten los actuales precios bajos del petróleo.
6. La desaparición de 43 estudiantes en la ciudad de Iguala, en Guerrero, subraya los significativos desafíos que plantea el control de la violencia relacionada con el narcotráfico en México. Los hechos generaron nuevamente cuestionamientos sobre la capacidad del Gobierno para lidiar con este tema crítico y sobre el impacto que la violencia pudiera tener sobre las perspectivas económicas. En el corto plazo, estos eventos constituyen un desafío para el liderazgo del Presidente Peña Nieto y, por consiguiente, para su capacidad para implementar su agenda económica.
7. Aunque la aprobación de nuevas políticas fiscales es una señal importante de las intenciones del Gobierno, solamente podrá establecer una trayectoria a través de la implementación efectiva de las mismas.
8. Sigue siendo limitada la capacidad del Banco de México para influir en la demanda agregada por medio de cambios en la tasa de interés de referencia, debido al todavía bajo nivel de la intermediación financiera en México. El crédito interno representa solamente 24% del PIB.
9. No lograr la implementación efectiva de las reformas recientes en los próximos años podría contribuir a un bajo crecimiento y al debilitamiento de la confianza de los inversionistas. La incapacidad de reducir gradualmente la dependencia de los ingresos volátiles de la energía, en combinación con cambios inesperados en las políticas fiscales, podría incrementar la vulnerabilidad de las finanzas públicas a los shocks adversos. El deterioro resultante del perfil económico y financiero de México podría indicar una baja de las calificaciones del soberano.
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