GRANDES ROBOS DE MÉXICO
Bancos:
El banco británico, HSBC, es investigado por la justicia belga por fraude fiscal organizado, blanqueo de dinero, organización criminal y ejercicio ilegal como intermediario financiero.
La investigación ha revelado la existencia de 106 mil clientes extranjeros que evaden impuestos en cuentas secretas del banco inglés. Entre ellos políticos, músicos, actores, dictadores, futbolistas y ejecutivos de empresas.
Sin embargo , en la lista de clientes por país se contabilizan 2,642 mexicanos que estan vinculados a 1,893 cuentas bancarias, se calcula que en total las cuentas de México suman 2,2 mil millones de dólares.
CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 28, 2014.- El grupo bancario Citigroup anunció que revisó a la baja sus resultados de 2013 en 235 millones de dólares netos, tras descubrir un fraude en Banamex.
Hasta el 31 de diciembre de 2013, Citi, a través de Banamex, había otorgado aproximadamente 585 millones de dólares de crédito de corto plazo a Oceanografía S.A. de C.V., proveedora de Pemex, respaldados en cuentas por cobrar a la petrolera.
"Banamex extendió crédito a Oceanografía para financiar cuentas por pagar que se le cobrarían a Pemex", explica la institución financiera en un comunicado.
También tenía 33 millones de dólares en créditos directamente para Oceanografía o en letras de crédito en favor de la empresa.
El 11 de febrero, Citi supo que Oceanografía había sido inhabilitada por el gobierno federal y comenzó, con Pemex, la revisión.
El 20 de febrero, Pemex determinó que una parte importante de las cuentas por cobrar eran fraudulentas y muy por debajo de los 585 millones de dólares referenciados previamente.
Así, sólo puede respaldarse la validez de cuentas por 185 millones de dólares, 75 millones con documentación de Pemex y 110 millones con papeles que están en revisión de la paraestatal.
"La diferencia, un estimado de 400 millones de dólares, ha sido cargada a un gasto operativo en Servicios de Transacción en el cuarto trimestre de 2013, con un gasto de compensación de aproximadamente 40 millones de dólares asociados a un plan de compensación variable de Banamex", explica Citi.
Citigroup reducirá sus ingresos para 2013 en 235 millones después de impuestos y entregará la información financiera actualizada a la Comisión de Valores y Bolsa (SEC, por sus siglas en inglés) el 3 de marzo.
Aunque continúa revisando las cuentas de las operaciones en Banamex, Citi "cree que el fraude se limita a este cliente particular".
FRAUDES EN EMPRESAS MEXICANAS
La exposición de las empresas mexicanas al fraude es la más alta en el mundo. En 2012 era de 56 por ciento, y para este año es de 93 por ciento, “el número más alto de cualquier país o región en 2013”, según el Informe Global sobre Fraude 2013/2014, de la consultora internacional Kroll.
“La alta rotación de personal por sí sola está haciendo aumentar el peligro en casi la mitad de las empresas (45 por ciento), el ingreso a nuevos mercados (40 por ciento), la mayor tercerización (35 por ciento), y la mayor colaboración (33 por ciento), también son fuentes extendidas de una mayor exposición”, se lee en el documento, elaborado con base en una encuesta levantada entre 901 ejecutivos de todo el mundo.
El porcentaje de las empresas mexicanas afectadas por el fraude también aumentó. Mientras entre 2011 y 2012 el porcentaje era de 59 por ciento, un año después se incrementó a 63 por ciento. De acuerdo con la investigación, “fuera del África subsahariana, el número de fraudes financieros internos (en México) fue el más alto que en cualquier región o país investigado en detalle por esta encuesta”. Las pérdidas financieras por fraude en México se duplicaron, de 0.7 por ciento en 2012, a 1.9 por ciento en 2013, “muy por encima de la norma global”, de acuerdo con el Informe. De acuerdo con el director de la consultora en México, Brian Weihs, este vuelco no es normal. “No es tan normal, es uno de los más altos, el único otro país con ese nivel de pérdidas era Rusia”, dijo a SinEmbargo. “Es bastante grave en un Estado con alta potencia de datos, es más el potencial de daños para este tipo de fraude”, añadió. Las áreas de pérdida frecuente en las empresas son en el robo de activos físicos o inventario, con 30 por ciento; por corrupción o soborno 25 por ciento, y el mismo porcentaje por fraude financiero interno o robo; por fraude de vendedores, proveedores o adquisiciones las pérdidas son de 23 por ciento, y por infracción regulatoria o de cumplimiento, de 20 por ciento. Como en todo el mundo, el sector más vulnerable en México a los fraudes financieros es el de la manufactura, explicó Weihs.
“Hemos investigado robos para este tipo de fraudes que pasaron en industrias de manufactura y hemos visto en prestación de servicios, en todas las industrias, obviamente los financieros son más expertos porque manejan grandes cantidades de dinero, pero también son quienes manejan tasas con sistemas para prevenir eso”, aseguró. La encuesta también arrojó la estadística de que 20 por ciento de los encuestados mexicanos consideran a sus empresas “altamente vulnerables” a los fraudes incluidos en la encuesta.
El porcentaje de las empresas mexicanas afectadas por el fraude también aumentó. Mientras entre 2011 y 2012 el porcentaje era de 59 por ciento, un año después se incrementó a 63 por ciento. De acuerdo con la investigación, “fuera del África subsahariana, el número de fraudes financieros internos (en México) fue el más alto que en cualquier región o país investigado en detalle por esta encuesta”. Las pérdidas financieras por fraude en México se duplicaron, de 0.7 por ciento en 2012, a 1.9 por ciento en 2013, “muy por encima de la norma global”, de acuerdo con el Informe. De acuerdo con el director de la consultora en México, Brian Weihs, este vuelco no es normal. “No es tan normal, es uno de los más altos, el único otro país con ese nivel de pérdidas era Rusia”, dijo a SinEmbargo. “Es bastante grave en un Estado con alta potencia de datos, es más el potencial de daños para este tipo de fraude”, añadió. Las áreas de pérdida frecuente en las empresas son en el robo de activos físicos o inventario, con 30 por ciento; por corrupción o soborno 25 por ciento, y el mismo porcentaje por fraude financiero interno o robo; por fraude de vendedores, proveedores o adquisiciones las pérdidas son de 23 por ciento, y por infracción regulatoria o de cumplimiento, de 20 por ciento. Como en todo el mundo, el sector más vulnerable en México a los fraudes financieros es el de la manufactura, explicó Weihs.
“Hemos investigado robos para este tipo de fraudes que pasaron en industrias de manufactura y hemos visto en prestación de servicios, en todas las industrias, obviamente los financieros son más expertos porque manejan grandes cantidades de dinero, pero también son quienes manejan tasas con sistemas para prevenir eso”, aseguró. La encuesta también arrojó la estadística de que 20 por ciento de los encuestados mexicanos consideran a sus empresas “altamente vulnerables” a los fraudes incluidos en la encuesta.
A pesar de la percepción de un mayor riesgo de fraude para las empresas, hay resistencia para invertir en la protección para evitarlos. El 38 por ciento dice carecer de presupuesto para una infraestructura de cumplimiento.
“Si no quieren que las cifras mexicanas de fraudes sigan en aumento, las empresas tendrán que ser más agresivas al enfrentar el riesgo intensificado”, dice el informe. “Los efectos de la globalización ayudan a crecer esto, también la concientización de las empresas que están viendo fraudes y sienten que ese riesgo existe.
El uso de estrategias como outsourcing para bajar sus costos de producción, offshoring para trabajo fuera del país y el uso de alianzas para partes de su negocios, expone a niveles de fraude y requiere prevención, como hemos visto la intención no es tan grande, pero podrían (hacerlo)”, dijo Weihs. Es una labor que requiere investigación de antecedentes e integridad de las personas o compañías con las cuales se tiene planeado realizar inversiones. “Sí, es due diligence (investigación de una empresa o persona previo a la firma de un contrato o negocio) pero también para saber quiénes son reputables y quiénes defraudadores, es un uso de información la cual alguna es publica y otra no lo es, e investigaciones en el mercado, siempre de manera legal”, afirmó. América Latina, región de la que México forma parte, tiene el mayor porcentaje de inversionistas disuadidos de invertir por los riesgos de fraude, con 31 por ciento, por encima de Europa central y oriental, con 27 por ciento, y África con 25 por ciento.
EL FRAUDE EN CIFRAS
“Si no quieren que las cifras mexicanas de fraudes sigan en aumento, las empresas tendrán que ser más agresivas al enfrentar el riesgo intensificado”, dice el informe. “Los efectos de la globalización ayudan a crecer esto, también la concientización de las empresas que están viendo fraudes y sienten que ese riesgo existe.
El uso de estrategias como outsourcing para bajar sus costos de producción, offshoring para trabajo fuera del país y el uso de alianzas para partes de su negocios, expone a niveles de fraude y requiere prevención, como hemos visto la intención no es tan grande, pero podrían (hacerlo)”, dijo Weihs. Es una labor que requiere investigación de antecedentes e integridad de las personas o compañías con las cuales se tiene planeado realizar inversiones. “Sí, es due diligence (investigación de una empresa o persona previo a la firma de un contrato o negocio) pero también para saber quiénes son reputables y quiénes defraudadores, es un uso de información la cual alguna es publica y otra no lo es, e investigaciones en el mercado, siempre de manera legal”, afirmó. América Latina, región de la que México forma parte, tiene el mayor porcentaje de inversionistas disuadidos de invertir por los riesgos de fraude, con 31 por ciento, por encima de Europa central y oriental, con 27 por ciento, y África con 25 por ciento.
EL FRAUDE EN CIFRAS
El último año aumentó el número de fraudes en México. De acuerdo con el Informe Global sobre Fraude, estos son los resultados. 63 por ciento de las empresas han sido afectadas por fraude. En 2012 el porcentaje era 59 por ciento. 30 por ciento de las empresas fueron afectadas por robo de activos físicos o inventario. 25 por ciento afectadas por corrupción o soborno, y por fraude financiero interno o robo. 23 por ciento por fraude de vendedores, proveedores o adquisiciones. 45 por ciento de las causas están relacionadas por la alta rotación de personal. En 2012 el porcentaje era de 22 por ciento. Las pérdidas en promedio por los fraudes son de 1.9 por ciento.
El año pasado eran de 0.7 por ciento. La industria con más fraudes a nivel es la de la manufactura, y es la segunda en pérdidas. De acuerdo con el reporte, se registra porque más de la mitad de las empresas son víctimas de fraude por un empleado o un agente. Además, no se protegen ni invierten en estrategias antifraude.
ROBOS DE PEMEX
Enormes cantidades de gas mexicano han inundado el mercado estadounidense para elaborar gasolinas de alta calidad. Si consideramos que Pemex no vende a particulares y hace sus entregas mediante transferencias entre sus subsidiarias, resulta que las adquisiciones de gas mexicano realizadas por empresas estadunidenses y europeas, son ilegales o robadas.
En 2006, la organización criminal La Compañía, integrada por el cártel del Golfo y Los Zetas, inició los robos con la colaboración de empleados de Pemex, de sus contratistas, empresas privadas y agentes aduanales asociados: el condensado era trasegado de cualquier punto de la Cuenca hasta la frontera de Tamaulipas y, como si fueran Nafta, pasaba por las aduanas formales mediante documentos apócrifos.
Luego los embarques se llevaban hasta terminales y bodegas de las zonas portuarias de Texas, para su almacenamiento temporal y posterior distribución a los compradores. También se apoderan de 200 pipas diarias en promedio mediante asaltos o entregas concertadas: los transportistas, camino a los centros de transferencia, vacían el gas en otras pipas y rellenan las suyas con agua, que es recibida por empleados de Pemex como si fuera hidrocarburo.
Este gas también se maquila en la refinería Deer Park de la que Pemex es socio y luego regresa a México ya como gasolina.
Entre 2008 y 2009, autoridades estadounidenses descubrieron como destinatarias a importantes empresas de Houston, Pasadena, Clear Lake, Freeport, Beaumont, Tulsa, Oklahoma, Brownsville y San Antonio. Fue hasta después de que el gobierno de Estados Unidos enjuiciara a las primeras compañías implicadas, que Pemex actuó pese a que desde 2007 Felipe Calderón fue enterado de este hecho.
En julio de 2010, abogados de un despacho de Dallas, contratado por Pemex, presentaron la primera demanda contra Basf Corporation, Murphy Energy Corporation, Trammo Petroleum, Inc; Bio-Un Suroeste, Inc; Combustibles del Valle; Petróleo Depot, Inc; y contra los ejecutivos Donald P Schroeder, Arnoldo Maldonado, Jonathan Dappen, Stephen Pechenik, Timothy Brink y Josua Crescenzi. Se acusó a todos de 'asistir directamente' y 'alentar' el robo y la violencia “participando activamente en el contrabando de condensado robado y/o la compra para su uso en Texas”, algunas de ellas con conocimiento de su origen ilícito.
En 2006, la organización criminal La Compañía, integrada por el cártel del Golfo y Los Zetas, inició los robos con la colaboración de empleados de Pemex, de sus contratistas, empresas privadas y agentes aduanales asociados: el condensado era trasegado de cualquier punto de la Cuenca hasta la frontera de Tamaulipas y, como si fueran Nafta, pasaba por las aduanas formales mediante documentos apócrifos.
Luego los embarques se llevaban hasta terminales y bodegas de las zonas portuarias de Texas, para su almacenamiento temporal y posterior distribución a los compradores. También se apoderan de 200 pipas diarias en promedio mediante asaltos o entregas concertadas: los transportistas, camino a los centros de transferencia, vacían el gas en otras pipas y rellenan las suyas con agua, que es recibida por empleados de Pemex como si fuera hidrocarburo.
Este gas también se maquila en la refinería Deer Park de la que Pemex es socio y luego regresa a México ya como gasolina.
Entre 2008 y 2009, autoridades estadounidenses descubrieron como destinatarias a importantes empresas de Houston, Pasadena, Clear Lake, Freeport, Beaumont, Tulsa, Oklahoma, Brownsville y San Antonio. Fue hasta después de que el gobierno de Estados Unidos enjuiciara a las primeras compañías implicadas, que Pemex actuó pese a que desde 2007 Felipe Calderón fue enterado de este hecho.
En julio de 2010, abogados de un despacho de Dallas, contratado por Pemex, presentaron la primera demanda contra Basf Corporation, Murphy Energy Corporation, Trammo Petroleum, Inc; Bio-Un Suroeste, Inc; Combustibles del Valle; Petróleo Depot, Inc; y contra los ejecutivos Donald P Schroeder, Arnoldo Maldonado, Jonathan Dappen, Stephen Pechenik, Timothy Brink y Josua Crescenzi. Se acusó a todos de 'asistir directamente' y 'alentar' el robo y la violencia “participando activamente en el contrabando de condensado robado y/o la compra para su uso en Texas”, algunas de ellas con conocimiento de su origen ilícito.
























